Cada día se hace más patente que estamos a las puertas de una revolución. Quien conoce la historia sabe como estamos condenados a repetirla. Cuando un sistema colapsa, llega un momento en que la clase dirigente sólo puede mantener sus privilegios y poder mediante el ejercicio de la opresión y la tiranía al resto de clases sociales, que sólo termina cuando éstas toman conciencia de sí mismas y se rebelan contra sus amos. El capitalismo pseudodemocrático ha fracasado, y estamos a las puertas de un nuevo sistema, el capitalismo fascista que impone por la fuerza y sin contar con la opinión contraria de los ciudadanos aquellas medidas que favorecen al monstruo del mercado especulativo global. Lo hemos visto en Grecia con especial virulencia, y en toda Europa hay grupúsculos embrionarios de vanguardia. Elementos que de momento sólo están planteando a la clase dirigente que cuente con su opinión, pero pronto se convencerán de la necesidad del desalojo de la oligarquía del poder económico y político y la construcción de nuevas instituciones para organizar la sociedad.También se observa un deterioro evidente de la calidad de la clase política que sirve de Corte al Rey Mercado, sintiéndose privilegiada pero sin capacidad de decisión política fuera de los márgenes marcados por el monarca absoluto. Sarkozy, Merkel, Cameron, Brown, Berlusconi, Papandreu, Zapatero, Rajoy, Rubalcaba... ninguno de los líderes de esta Europa del Capital goza de la más mínima confianza de los ciudadanos, que se ven desposeídos de su representación política en favor de la nueva nobleza partitocrática.
¿Por qué los mercados se tambalean con una consulta directa a los ciudadanos mientras hacen guiños a la convocatoria de elecciones? Porque las elecciones las controlan mediantes sus herramientas institucionales, mientras que en los referéndum los ciudadanos toman conciencia de lo que se juegan realmente. ¿Qué ocurriría si a los ciudadanos españoles les plantearan abiertamente si aceptan los recortes sociales y la condena absoluta a la miseria y la precariedad de por vida que les ofrece el sistema? Sin embargo, los voceros de esta precariedad, los que nos dicen que "tenemos que apretarnos el cinturón", mientras que inyectan dinero al sistema bancario (o sea, nos quitan nuestro dinero para evitar que Botín tenga pérdidas) y abaratan el despido van a tener según las encuestas al menos 330 de 350 escaños en el Parlamento (PSOE+PP+CiU+PNV+UPyD). Los ciudadanos no votan pensando en lo que van a hacer los partidos que les van a gobernar. Si se sometiese a refrendo popular cada una de las decisiones de este Parlamento, posiblemente ni una pasaría la prueba. No obstante, la propaganda se encarga de infantilizar al votante para que acuda a las urnas llevado por los "sentimientos" en lugar de por motivos racionales. Y luego, cheque en blanco para los próximos cuatro años.
Sé que hay mucha gente que sabe que vota por inercia, que es consciente de estar manipulada por las estructuras partidistas y que tiene la impresión de que se avecinan tiempos convulsos. Sed valientes y pegadle una pensada antes de ir a votar. Pensad si queréis realmente que Rajoy o Rubalcaba tengan la capacidad de usar los cuerpos antidisturbios para disolver manifestaciones pacíficas, asambleas, o huelgas. Pensad si aceptáis un plan brutal de recortes que incluye la privatización de la sanidad y la educación, el despido libre o la supresión de parte del subsidio de desempleo. Pensad si queréis que una parte indecente de vuestros impuestos vayan a invadir países con los que no tenemos nada que ver (Libano, Irak, Libia, Afaganistán... y otras ¿misiones humanitarias?), al rescate de los bancos y las grandes fortunas, a la construcción de obras megalomaníacas de politicuchos narcisistas. Eso es lo que ofrece el bipartidismo y las fuerzas que le hacen de comparsa. Nos la jugamos todos, pensad en el futuro.