miércoles 25 de mayo de 2011

Sobran los motivos

¡Menudas sorpresas y alegrías da la vida! Estaba uno en plena campaña electoral, y aparece sin que nadie se lo espere un movimiento ciudadano que se muestra indignado ante la situación. ¿Por qué ahora? Sinceramente, creo que uno de los detonantes ha sido la propia campaña electoral. Muchos de nosotros llevamos años preguntándonos si es necesario realmente gastar cantidades ingentes de dinero en carteles, vallas publicitarias, cuñas de radio, anuncios de televisión realizados por productoras, revistas propias de la prensa rosa, etcétera, etcétera. También ha llegado la hora de que los propios militantes de los partidos (incluídos los mayoritarios) hagamos muchas reflexiones sobre si es este el funcionamiento democrático que queremos y si pensamos que hemos de defender a pie juntillas lo que impulsan nuestros líderes nacionales.

Lo único que está pidiendo el pueblo es dignidad. El fin de la corrupción, la devolución del protagonismo a la ciudadanía como soberana del poder político, el cambio en las reglas del juego en el sistema financiero para que el sistema de deuda deje de ser la esclavitud y la miseria del siglo que no terminamos de estrenar. El fin de los privilegios políticos y de un sistema electoral que hace posible que un partido como Izquierda Unida tenga dos diputados con 969.946 votos y CiU tenga 10 con 779.425 votos. Más flagrante aún es el caso del PNV, al que sus 306.128 le bastan para obtener 6 diputados. No es posible que en la Comunidad Valenciana 262.000 votos hayan sido tirados a la basura (por no hablar de la abstención, que siempre tiene sus motivos sociológicos o ideológicos y que no se ve representada). ¿Qué clase de sistema democrático es este? A mí me enseñaron que democracia es que el pueblo gobierne y no siento que esté gobernando por meter un voto en una urna. Si el pueblo gobernara, no permitiría la explotación económica a la que se ve sometido por los bancos, las compañías de seguros, las petroleras, las empresas de electricidad, las telefónicas... Trabajamos todos para ellos, y el que no encuentre trabajo, sobra en el sistema. Que se joda. Haber estudiado (por cierto, en España estudiar no es ninguna garantía de nada). Pues va a ser que no. Los jóvenes de este país tenemos derecho a ser felices, a vivir como nos dé la gana, y a no soportar un futuro que se nos pinta muy negro. Y los más veteranos lo saben, y los necesitamos en la plaza. Sea cual sea su ideología, necesitamos a los referentes que ya hicieron esto antes. Es lo que más motiva de estar allí, cuando una persona mayor se acerca a ayudar, o incluso a estar allí y colaborar en todo, dándonos su ejemplo. Eso y el ver a tanta gente joven discutiendo sobre el futuro que queremos para nosotros y en qué mundo querremos criar a nuestros hijos.

No pedimos gran cosa, pero sabemos que tenemos que actuar para que todo cambie. Tenemos que ser más, y tenemos que sentirnos una sola voz plural. Con respeto y tolerancia hacia la ideología de quien tenemos al lado, porque todos queremos lo mismo. Sin liderazgos, pero con contundencia en la defensa de los objetivos comunes. Ese el al menos, mi punto de vista de lo que sería una sociedad democrática de ciudadanos libres. Si estás indignado y no sabes de qué va, busca información por internet, vídeos, fotos... o acércate y pregunta. Esto va enserio. Vamos a cambiar las cosas.