sábado 27 de agosto de 2011

Terremoto reformista

La visita del papa, además de hostias para todos, ha traído consigo un nuevo milagro de Benedicto Equis Uve Palito. Zapatero y Rajoy parecen haber escuchado aquel verso de Reincidentes que rezaba "todos juntos de la mano caminando hacia el señor", y se han abrazado fraternalmente para parir una nueva panacea neoliberal: la Reforma Constitucional. No sé que pensará el Vaticano sobre este nacimiento fuera del matrimonio, pero es más que probable que Rajoy, que es un tipo convencional, pida la mano a un vapuleado Rubalcaba para un matrimonio de gran coalición cuya ceremonia tendrá lugar el 20 de noviembre.

En el PP están encantados. Gobernar con mayoría amplísima y sin oposición. Ni una sola voz más allá del ¡vivan los novios! que exige el protocolo. En el PSOE sin embargo hay quien de repente se ha dado cuenta de la jugada y ha recordado que tiene que volver a presentarse a las elecciones (y les va en ello el sueldo). Comienzan entonces desplantes y rumores, y las redes sociales se llenan mensajes -unos más enérgicos, y otros mucho más tibios- de diputados en contra de la reforma. Pero eso sí, de momento nada apunta a que vayan a atreverse a solicitar un referéndum con el que soñamos gran parte de la población. Aún no se han dado cuenta de que lo importante no es el resultado de las elecciones (que todos nos olemos cuál va a ser), sino el estado en que el Partido va a quedar tras esto ante la sociedad.

Si ellos no se atreven, no quedará más remedio que seguir luchando en la calle. Eso sí, las cosas se van a poner mucho más feas de lo que están ahora. ¿Por qué corre tanta prisa el constitucionalizar el techo de endeudamiento? Muy sencillo. Es un primer paso ante el rescate al que va a tener que ser sometida España por parte de la Unión Europea. Tras esto, gobierno de coalición, y privatización de la gestión de todos los servicios públicos para poder pagar las deudas (no sé si hace falta que diga que este inverosimil escenario es el que ya se da en Grecia, Portugal e Irlanda). Sigo sin entender porqué le llaman rescate cuando quieren decir saqueo. Los diputados del PSOE (y en especial del PSC) tienen en sus manos el demostrar si les queda algo, ya no de izquierda, sino de su carácter mínimamente centrista o han cedido definitivamente ante las tesis neoliberales.

2 comentarios:

Juan M. B. Aguilera dijo...

Difiero en algunos detalles pero has apuntado algo que desde el simple afiliado al partido hasta el militante que trabaja día a día en la sede debería plantearse. Después del 20N, ¿qué? ¿Qué va a pasar con el PSOE?

Fernando Miñana dijo...

Hola Juan María. Lo primero, gracias por leer el post.

Yo no tengo ni idea de qué va a suceder con el PSOE después del 20N, pero sí que sé lo que me gustaría que sucediese y creo necesario. Es el momento de que los militantes de base pierdan ciertos miedos que existen a dar la opinión real. Algo que me parece imprescindible es que la formación entre la militancia deje de limitarse a dar la opinión oficial de arriba hacia abajo, sino a ser una formación real en ideología. Creo también que tras el previsible estruendoso golpe que se va a llevar el PSOE en votos, la sociedad tiene que empezar a percibir al partido como una herramienta a su servicio, y esto se consigue demostrando que realmente se funciona de una manera democrática. En nueve años de militancia el PSOE jamás ha pedido mi opinión para gobernar (hablo del PSOE federal, en el ámbito local he podido dar mi opinión siempre que he querido), se trabaja con unas estructuras de poder cerradas que facilitan la aparición de "familias". Más bien al contrario, desde la cúpula del partido se envía a los militantes cuál debe ser la opinión que defiendan (los argumentarios). El PSOE, al igual que la UGT, fueron concebidos para ser instrumentos de clase, y sociedades democráticas de masas, porque tales herramientas son necesarias. Si dejan de serlo, antes o después el pueblo creará las suyas propias, y el PSOE simplemente desaparecerá. Es la misma situación dramática en la que se encuentra todo el socialimo europeo, arrastrado hacia posiciones neoliberales por los éxitos de los buenos años del capitalismo. Pero ya te digo, cada vez soy más conspiranóico y desconfío más de todo, así que probablemente se inventen otro líder mesiánico (Zapatero, Rubalcaba... Obama) y siga el distanciamiento con la realidad. Y al final, el mundo explotará.