
La etapa preelectoral viene al pelo para mostrar a los ciudadanos quién es quien y la manera de hacer las cosas de cada uno. En las últimas semanas, hemos asistido a las proclamaciones de candidatos y a las presentaciones de candidatura. El pistoletazo de salida lo dio el Partido Socialista, eligiendo en una asamblea democrática en la que participaron los militantes de Elche -vecinos normales y corrientes de la ciudad- apoyando por un amplio 85% la candidatura propuesta por la Comisión Ejecutiva Local. A lo largo de las siguientes semanas, los distintos partidos locales han ido elegiendo, mediante mecanismos democráticos a las personas que les representarán en los próximos comicios. Lamentablemente, la excepción más destacable es la del Partido Popular. Desde Valencia, la camarilla de Francisco Camps designó hace semanas a Mercedes Alonso como candidata, y ayer, también dieron a conocer su lista local. Sin candidaturas, sin propuestas, sin contar con la opinión de ningún ilicitano. Es una vergüenza que un partido que aspira a representar a ciudadanos de Elche, que tienen todo el derecho del mundo a ver representada su ideología en la política local, hurte el derecho a opinar a los propios ilicitanos sobre las personas que intentarán ocupar puestos de responsabilidad en la ciudad. Aparecen entonces las voces críticas de los que se quedan fuera por haber mostrado reparos a las estrategias caciquiles y desmesuradas de su impuesta mandataria, basadas en la ocultación de una fortuna de cuya procedencia cada día aparecen más sombras, y en judicializar la vida política, algo que les ha llevado a hacer el ridículo perdiendo una tras otra las demandas que han impuesto contra el equipo de gobierno, valiéndoles incluso la petición de un juez en una sentencia de que dejasen de utilizar la justicia para sacar réditos políticos.
Si algo nos está demostrando esta crisis económica es el valor de la confianza. Cuando hay confianza, se reactiva la sociedad. El CIS revela que el tercer problema de los ciudadanos es la falta de confianza en nuestra clase política. La pregunta es bien simple ¿Tiene Mercedes Alonso ese valor esencial para ser una buena gestora? ¿Genera confianza? En política local siempre se trata de las personas, y evidentemente, en eso el PP sale perdiendo.
Si algo nos está demostrando esta crisis económica es el valor de la confianza. Cuando hay confianza, se reactiva la sociedad. El CIS revela que el tercer problema de los ciudadanos es la falta de confianza en nuestra clase política. La pregunta es bien simple ¿Tiene Mercedes Alonso ese valor esencial para ser una buena gestora? ¿Genera confianza? En política local siempre se trata de las personas, y evidentemente, en eso el PP sale perdiendo.
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