Dicen que rectificar es de sabios. Pero no puedo evitar sentirme como un auténtico estúpido por haber defendido durante años lo indefendible, lo inasumible por la especie humana. Muchos son los que me han oído decir que no había problema con la energía nuclear, y hoy he de reconocer que llevaban razón todos los que me llevaban la contraria, y que yo estaba en un error. Cuando hace más de un mes, un tsunami arrasó la central de Fukushima, saltaron las voces que pedían que no se pensase en caliente, que no nos dejásemos influir 'a golpe de titular'. Pues bien, ya ha pasado más de un mes, y por desgracia, los reactores siguen muy calientes. Ya somos conscientes de que hemos asistido a la mayor catástrofe ambiental de la historia, y no vale la excusa de desfasados científicos soviéticos que operaban con material anticuado.No me justifico, es muy simple. Estaba equivocado. La energía nuclear es peligrosa, tanto que no debe ser utilizada. Tenemos en nuestras manos la posibilidad real de sustituirla paulatinamente por energías limpias e ilimitadas, y que además serían (en un futuro, una vez realizada la inversión inicial) más baratas. Ese es el camino, y espero que no necesitemos más Fukushimas, Chernobils o Three Miles Islands para que todos nos demos cuenta.
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