Quien me conoce sabe que no siento un afecto especial por la Policía. Ni simpatía alguna por una gran parte de nuestro ordenamiento jurídico, basado en gran parte en la defensa del equilibrio de poder actual. Vivimos en el país en el que unos señores con pistola en cinto pueden multarte por fumar lo que te dé la gana, por beber en la calle, o porque les da la gana (tal y como nos dijo en cierta ocasión un Nacional a unos amigos y a mí, refieriéndose la ley 1/92). Sin embargo, sé que apelar a lo injusto o irracional de nuestras leyes o nuestro sistema como defensa ante un tribunal no tiene efecto alguno.Cuando además vemos cada día como personas de clase muy baja son perseguidos por recurrir al mercado negro ilegal como única salida a la miseria (por ejemplo, pequeños camellos, falsificadores de ropa, vendedores ambulantes...), resulta irónico oir a la fuerza más reaccionaria del país, a quien más utilizó al Fiscal General del Estado para hacer de España un cortijo, a quien sitúa al frente del TSJCV a alguien que 'tendrías que buscar una palabra más allá de la amistad para definir el afecto que sientes por él' y que no se inhibe cuando han de juzgarte, de persecución judicial o de utilización ilegítima de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Pensar que la policía actúa a las órdenes de Rubalcaba en un plan maqueavélico para que el PSOE gane las elecciones es, cuando menos, una broma. No es que nuestros agentes se distingan especialmente por su talante democrático, su respeto al diferente, ni su afán de progreso social. Federico Trillo (por cierto, uno de los pocos políticos del panorama nacional que me cae simpático) está tomándonos a todos el pelo cuando afirma que les persigue "la policía de Rubalcaba", y que los jueces y fiscales actúan a las órdenes del Ejecutivo. Han llenado las instituciones de la Comunidad Valenciana de corrupción, de vergüenza y de inmoralidades, (hasta 7 imputados figuran en su candidatura autonómica por Alicante) y han decidido que su estrategia judicial también será inmoral. Y aún habrá quien les vote...
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