
El Papa ha venido a España, nos ha dado su monserga y se ha marchado. ¿Cuánto nos ha costado? Pues las cifras varían según la fuente que prefiera consultarse pero en cualquier caso, una barbaridad. No entraré a criticar el que en nuestro Estado laico y aconfesional se rindan honores al líder de una secta destructiva, que aliena la personalidad del individuo sumergiéndolo en un mar de dudas, culpabilidad y constante frustación. Tampoco voy a rebatir las tesis de la Santa Madre Iglesia con argumentos morales, éticos o psicológicos. Me vale la ciencia, irrefutable, límpia, auténtica, adogmática, elegante y sincera.
El Papa ha venido a España a reclamar a los católicos que aviven su "Fe" y que la defiendan. Ya que estamos, ha aprovechado el Pontífice para cargar contra todos los avances sociales logrados por la lucha constante de los españoles (no de un gobierno o un partido, sino de los ciudadanos), incluyendo los más básicos. Que el Papa clame contra los homosexuales entra en el guión previsto (a ver sino de dónde iba a sacar la Iglesia a sus prelados), pero reclamar las "labores del hogar" como propias de la mujer ha sido un exceso innecesario. Pero claro, hablamos de alguien que cree que un ser superior dictó que la mujer era una costilla del hombre, que le servía como complemento y que en ningún caso sería igual en derechos y libertades.
Una vez que las religiones están de más (la ciencia responde hoy a cuantas preguntas queramos hacernos, o al menos anticipa que en el futuro existirá la respuesta), sólo queda preguntarnos ¿por qué hay gente que aún prefiere pensar que un zombie hijo de un Dios puede limpiar sus pecados y darles la vida, una vez que su cuerpo empieza el camino ineludible de la putrefacción? La respuesta es múltiple. En primer lugar, el miedo. El más que racional miedo a dejar de existir es el que guía desde hace miles de años a la humanidad a creer en un Dios todopoderoso que nos cuida y nos aguarda al otro lado junto a todos nuestros seres queridos. Es más fácil buscar una explicación mitológica que aceptar la inevitabilidad de la propia muerte y ser feliz con el tiempo que vivimos.
Otro motivo lógico que podemos ver a simple vista es la ignorancia. Cada vez que la ciencia desata un nudo del misterio de la existencia misma, Dios retrocede un paso. Y la ciencia ha avanzado lo suficiente como para asegurar que Dios no es necesario. Con teorías físicas (concretamente con todas las aglutinadas en torno a la ya famosa "Teoría M") podemos explicar abolutamente todo lo que existe, su comportamiento, y predecir qué ocurrirá en el futuro. Sin embargo, aún encontramos gente que, por no haber tenido más oportunidades en la vida, siguen poniendo en duda la evolución darwinista. Es prácticamente imposible cambiar la cabeza de alguien de 70 años, pero sí que es posible y urgente sacar de las escuelas todo lo que no pueda ser explicado científicamente (o sea, todo aquel "conocimiento" que no se base en la experiencia o la experimentación). El concepto "Dios" debe estudiarse como una realidad mitológica acientífica.
Por último, está el motivo más oscuro de todos los que existen para la propagación de la "Fe" en lugar del conocimiento. Se trata del poder. Un pueblo ilustrado es un pueblo imposible de engañar. En nombre de Dios se han cometido la mayor parte de los crímenes contra la humanidad de la historia, se ha dominado a la población y se ha perseguido cualquier tipo de rebeldía o avance científico. ¿Cómo se discute a un líder guiado por la Gracia de Dios? Pues eso... opio para el pueblo.
Los ateos no tenemos un líder ante el que congregarnos para rendir culto a la vida. Tenemos científicos, pero no son sujetos a los que adoremos ni roguemos. Son personas que buscan la verdad empírica, la única demostrable, y que contribuyen con su esfuerzo a intentar desvelar el gran misterio de la vida, el Universo y Todo. El Gran Diseño, último libro del físico y divulgador científico Stephen Howkins parece aportar un poquito más de luz a este extraño mundo en el que vivimos. Muy recomendable en los momentos en los que la "Fe" se tambalea y la Iglesia escupe su odio contra quienes no aceptamos sus idioteces.

El Papa ha venido a España a reclamar a los católicos que aviven su "Fe" y que la defiendan. Ya que estamos, ha aprovechado el Pontífice para cargar contra todos los avances sociales logrados por la lucha constante de los españoles (no de un gobierno o un partido, sino de los ciudadanos), incluyendo los más básicos. Que el Papa clame contra los homosexuales entra en el guión previsto (a ver sino de dónde iba a sacar la Iglesia a sus prelados), pero reclamar las "labores del hogar" como propias de la mujer ha sido un exceso innecesario. Pero claro, hablamos de alguien que cree que un ser superior dictó que la mujer era una costilla del hombre, que le servía como complemento y que en ningún caso sería igual en derechos y libertades.
Una vez que las religiones están de más (la ciencia responde hoy a cuantas preguntas queramos hacernos, o al menos anticipa que en el futuro existirá la respuesta), sólo queda preguntarnos ¿por qué hay gente que aún prefiere pensar que un zombie hijo de un Dios puede limpiar sus pecados y darles la vida, una vez que su cuerpo empieza el camino ineludible de la putrefacción? La respuesta es múltiple. En primer lugar, el miedo. El más que racional miedo a dejar de existir es el que guía desde hace miles de años a la humanidad a creer en un Dios todopoderoso que nos cuida y nos aguarda al otro lado junto a todos nuestros seres queridos. Es más fácil buscar una explicación mitológica que aceptar la inevitabilidad de la propia muerte y ser feliz con el tiempo que vivimos.
Otro motivo lógico que podemos ver a simple vista es la ignorancia. Cada vez que la ciencia desata un nudo del misterio de la existencia misma, Dios retrocede un paso. Y la ciencia ha avanzado lo suficiente como para asegurar que Dios no es necesario. Con teorías físicas (concretamente con todas las aglutinadas en torno a la ya famosa "Teoría M") podemos explicar abolutamente todo lo que existe, su comportamiento, y predecir qué ocurrirá en el futuro. Sin embargo, aún encontramos gente que, por no haber tenido más oportunidades en la vida, siguen poniendo en duda la evolución darwinista. Es prácticamente imposible cambiar la cabeza de alguien de 70 años, pero sí que es posible y urgente sacar de las escuelas todo lo que no pueda ser explicado científicamente (o sea, todo aquel "conocimiento" que no se base en la experiencia o la experimentación). El concepto "Dios" debe estudiarse como una realidad mitológica acientífica.
Por último, está el motivo más oscuro de todos los que existen para la propagación de la "Fe" en lugar del conocimiento. Se trata del poder. Un pueblo ilustrado es un pueblo imposible de engañar. En nombre de Dios se han cometido la mayor parte de los crímenes contra la humanidad de la historia, se ha dominado a la población y se ha perseguido cualquier tipo de rebeldía o avance científico. ¿Cómo se discute a un líder guiado por la Gracia de Dios? Pues eso... opio para el pueblo.
Los ateos no tenemos un líder ante el que congregarnos para rendir culto a la vida. Tenemos científicos, pero no son sujetos a los que adoremos ni roguemos. Son personas que buscan la verdad empírica, la única demostrable, y que contribuyen con su esfuerzo a intentar desvelar el gran misterio de la vida, el Universo y Todo. El Gran Diseño, último libro del físico y divulgador científico Stephen Howkins parece aportar un poquito más de luz a este extraño mundo en el que vivimos. Muy recomendable en los momentos en los que la "Fe" se tambalea y la Iglesia escupe su odio contra quienes no aceptamos sus idioteces.

P.S. ¡42!