He de reconocer que hasta hoy estaba preocupado. Tras un periodo de deriva, José Luis Rodríguez Zapatero parece haber recuperado el sentido común, haciendo caso de voces que se habían convertido en un clamor en la calle. La remodelación del Consejo de Ministros hecha pública hoy, tras más de tres meses de rumores, desmentidos y globosondas, es sin ninguna duda un golpe de timón que sitúa al Gobierno en mejores condiciones para afrontar la recuperación económica y el final de la Legislatura.
Entrando en materia y analizando los cambios realizados por el Presidente, es inevitable referirse en primer lugar a la (hasta hoy) Vicepresidenta Primera del Gobierno. María Teresa Fernández de la Vega es una persona cuya labor al frente de la portavocía no será olvidada fácilmente. Durante años fue la Ministra mejor valorada, y nadie discute que la Historia de España guarda un lugar en sus líneas para ella. Sin embargo, era la hora de un cambio, y nadie mejor para acometerlo que Alfredo Pérez Rubalcaba, quizás el hombre con más peso político dentro del nuevo gobierno. Rubalcaba está realizando la mejor gestión que se recuerda de un Ministro del Interior. ETA está hoy más cerca que nunca de su desaparición, algo impensable hace unos años, y la cooperación entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado mucho tiene que ver con este hecho. En todo el PSOE no hay ahora mismo nadie más preparado y mejor posicionado para hablar de futuro, aportando además la experiencia de alguien quien lleva media vida en los entresijos del poder.
El único cambio anunciado, Trabajo, también tenía una sorpresa escondida. La incorporación de Valeriano Gómez al Gobierno es un guiño al diálogo social, mermado tras la reforma laboral. Ahora será cuestión de esperar a ver si realmente el Presidente ha decidido volver a dar legitimidad a los sindicatos y a los trabajadores reformando la propia reforma para introducir medidas que realmente impulsen la contratación y protejan los derechos del trabajador. Sin duda, la llegada de un hombre de la UGT que ya fue Secretario de Estado durante la etapa de mayor crecimiento del empleo en nuestro país, con Jesús Caldera, es un gesto de que al menos, el gobierno girará a la izquierda.
Otro gran guiño a la izquierda es la entrada en el Gobierno de Rosa Aguilar, ex de Izquierda Unida. La llegada al Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino de una persona con experiencia de gobierno (ex alcaldesa de Córdoba) que además proviene de sectores más izquierdistas que el PSOE, servirá para dar un componente aún más político al Ejecutivo. De igual modo, Ramón Jauregui será el encargado de las relaciones entre poderes, desde el Ministerio de Presidencia. Jauregui, a quien hemos oído como portavoz parlamentario, es un hombre de perfil dialogante, consciente de la realidad y con la perseverancia que da el haber sido miembro del Gobierno Vasco.
En cuanto a "la señorita Trini" en el Ministerio de Exteriores, es algo que no sorprende a nadie. Jiménez ya fue Secretaria de Estado con Moratinos, y es una experta en Diplomacia. La única pega es que no se sume al proyecto del PSM detrás de Tomás Gómez. Sin duda alguna, la valoración de "la chica de la chaqueta de cuero" ha caído tras su derrota en las primarias, pero su capacidad de recuperación hará que sin duda alguna realice una buena gestión en las relaciones con el exterior.
Me dejo para el final a la que sin duda será la "novata" más criticada por el facherío. Leire Pajín ha ocupado durante mucho tiempo la Secretaría de Organización del PSOE, el puesto más difícil que se puede tener en política. La exposición mediática a la que ha estado sometida ha hecho que toda la oposición al gobierno haya puesto sus miras en ella y abierto fuego con sus ametralladoras losantistas y pedrojotistas. Cierto es que algún patinazo (brotes verdes y acontecimientos interplanetarios lo atestiguan) ha dado, pero quienes tenemos la suerte de haber hablado con ella durante más de cinco minutos, sabemos que lo hará bien al frente de Sanidad.
Por último, cabe destacar la desaparición de dos Ministerios "menores". Lo de Igualdad es de sentido común y no merece explicación alguna. Zapatero se equivocó creando un Ministerio que no servía para casi nada, que suponía un carísimo coste político y que pasa con más pena que gloria al olvido. En cuanto a Vivienda, quizás tuvo su sentido cuando la burbuja inmobiliaria aún no había explotado, pero es de cajón que en las circunstancias actuales, ese área debe depender del antiguo MOPU (actualmente, Fomento).
Errores y aciertos hay muchos a lo largo de una legislatura. Zapatero pretende ahora empezar prácticamente "de cero", con energías renovadas y un proyecto político que retoma el pulso a la izquierda. Sin duda alguna en pocas semanas, las encuestas notarán el efecto de la remodelación. Aún no he visto la reacción de Rajoy, pero tiene motivos más que suficientes para preocuparse, porque de nuevo pierde la iniciativa, mientras que Zapatero, Rubalcaba y Blanco refuerzan sus posiciones. ¿Se renovará el PP algún día? ¿Seguirá siempre Aznar en el poder tras la sombra? Ja vorem...
Entrando en materia y analizando los cambios realizados por el Presidente, es inevitable referirse en primer lugar a la (hasta hoy) Vicepresidenta Primera del Gobierno. María Teresa Fernández de la Vega es una persona cuya labor al frente de la portavocía no será olvidada fácilmente. Durante años fue la Ministra mejor valorada, y nadie discute que la Historia de España guarda un lugar en sus líneas para ella. Sin embargo, era la hora de un cambio, y nadie mejor para acometerlo que Alfredo Pérez Rubalcaba, quizás el hombre con más peso político dentro del nuevo gobierno. Rubalcaba está realizando la mejor gestión que se recuerda de un Ministro del Interior. ETA está hoy más cerca que nunca de su desaparición, algo impensable hace unos años, y la cooperación entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado mucho tiene que ver con este hecho. En todo el PSOE no hay ahora mismo nadie más preparado y mejor posicionado para hablar de futuro, aportando además la experiencia de alguien quien lleva media vida en los entresijos del poder.
El único cambio anunciado, Trabajo, también tenía una sorpresa escondida. La incorporación de Valeriano Gómez al Gobierno es un guiño al diálogo social, mermado tras la reforma laboral. Ahora será cuestión de esperar a ver si realmente el Presidente ha decidido volver a dar legitimidad a los sindicatos y a los trabajadores reformando la propia reforma para introducir medidas que realmente impulsen la contratación y protejan los derechos del trabajador. Sin duda, la llegada de un hombre de la UGT que ya fue Secretario de Estado durante la etapa de mayor crecimiento del empleo en nuestro país, con Jesús Caldera, es un gesto de que al menos, el gobierno girará a la izquierda.
Otro gran guiño a la izquierda es la entrada en el Gobierno de Rosa Aguilar, ex de Izquierda Unida. La llegada al Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino de una persona con experiencia de gobierno (ex alcaldesa de Córdoba) que además proviene de sectores más izquierdistas que el PSOE, servirá para dar un componente aún más político al Ejecutivo. De igual modo, Ramón Jauregui será el encargado de las relaciones entre poderes, desde el Ministerio de Presidencia. Jauregui, a quien hemos oído como portavoz parlamentario, es un hombre de perfil dialogante, consciente de la realidad y con la perseverancia que da el haber sido miembro del Gobierno Vasco.
En cuanto a "la señorita Trini" en el Ministerio de Exteriores, es algo que no sorprende a nadie. Jiménez ya fue Secretaria de Estado con Moratinos, y es una experta en Diplomacia. La única pega es que no se sume al proyecto del PSM detrás de Tomás Gómez. Sin duda alguna, la valoración de "la chica de la chaqueta de cuero" ha caído tras su derrota en las primarias, pero su capacidad de recuperación hará que sin duda alguna realice una buena gestión en las relaciones con el exterior.
Me dejo para el final a la que sin duda será la "novata" más criticada por el facherío. Leire Pajín ha ocupado durante mucho tiempo la Secretaría de Organización del PSOE, el puesto más difícil que se puede tener en política. La exposición mediática a la que ha estado sometida ha hecho que toda la oposición al gobierno haya puesto sus miras en ella y abierto fuego con sus ametralladoras losantistas y pedrojotistas. Cierto es que algún patinazo (brotes verdes y acontecimientos interplanetarios lo atestiguan) ha dado, pero quienes tenemos la suerte de haber hablado con ella durante más de cinco minutos, sabemos que lo hará bien al frente de Sanidad.
Por último, cabe destacar la desaparición de dos Ministerios "menores". Lo de Igualdad es de sentido común y no merece explicación alguna. Zapatero se equivocó creando un Ministerio que no servía para casi nada, que suponía un carísimo coste político y que pasa con más pena que gloria al olvido. En cuanto a Vivienda, quizás tuvo su sentido cuando la burbuja inmobiliaria aún no había explotado, pero es de cajón que en las circunstancias actuales, ese área debe depender del antiguo MOPU (actualmente, Fomento).
Errores y aciertos hay muchos a lo largo de una legislatura. Zapatero pretende ahora empezar prácticamente "de cero", con energías renovadas y un proyecto político que retoma el pulso a la izquierda. Sin duda alguna en pocas semanas, las encuestas notarán el efecto de la remodelación. Aún no he visto la reacción de Rajoy, pero tiene motivos más que suficientes para preocuparse, porque de nuevo pierde la iniciativa, mientras que Zapatero, Rubalcaba y Blanco refuerzan sus posiciones. ¿Se renovará el PP algún día? ¿Seguirá siempre Aznar en el poder tras la sombra? Ja vorem...