Estos días se está hablando mucho a propósito de Madrid sobre las elecciones primarias en el Partido Socialista. Este proceso consiste en que cuándo hay más de un militante dispuesto a optar a una candidatura, se da la palabra al grueso del censo para que libremente decida qué proyecto es el que mejor les representa. No se trata por tanto de división, ni de guerra interna, sino de un proceso profundamente democrático que entronca con las raíces del socialismo, la participación y el respeto a la pluralidad de opiniones.Entrando más en materia, y refieriéndome a las primarias para decidir quién será el encargado de arrebatar la Comunidad Autónoma de Madrid a Esperanza Aguirre (estos se autodesignan por la Gracia de Dios), me gustaría exponer en primer lugar el gran cartel que tendrá el PSM en cualquier caso. Tanto Tomás Gómez como Trinidad Jiménez son dos enormes políticos, con una trayectoria acreditada de servicio público y un gran conocimiento de las necesidades de Madrid. La campaña para las primarias está sirviendo para poner en primer plano lo que el PSM hará una vez que tenga la responsabilidad de gobernar la CAM, hablando de proyectos, de iniciativas, de la situación real que viven los ciudadanos, de la manera de gobernar que tendrán y de las carencias que se viven en Madrid debido al desgobierno de Esperanza Aguirre, basado en la manipulación de los medios públicos, en la privatización de los servicios, en la corrupción y en el insulto y la mentira. Gracias a las primarias, los madrileños saben que hay una alternativa a todo eso, que cuentan con una fuerza organizada y dispuesta a acabar con ocho años de aguirrismo en Madrid.
Evidentemente, como militante del PSPV no tengo voto en lo que pueda ocurrir en esas elecciones para designar candidato, pero en mi modestísima opinión personal, si hoy el PSM está en posición de devolver la dignidad a la Comunidad Autónoma de Madrid se debe al trabajo que los militantes han desarrollado para construir un proyecto y un partido que estaba en horas muy bajas. Y todo ello se ha podido hacer gracias a la labor de una dirección del PSM que ha devuelto la ilusión a las bases del Partido. Esa dirección ha sido encabezada por el compañero Tomás Gómez, que cuenta con el aval de haber capitaneado la organización durante los últimos tres años. En cualquier caso, serán los militantes los encargados de decidir, y por tanto será la democracia la que salga reforzada de este proceso. Y siempre que la democracia gana, el PSOE gana, porque al día siguiente todos los militantes se unirán para defender el proyecto elegido por la mayoría.
En el PSOE somos los militantes quienes elegimos a nuestros representantes (tal y cómo hicimos en Elche eligiendo a Alejandro Soler hace 4 años para encabezar el proyecto socialista en el Ayuntamiento), mientras que en el PP están pendientes de los tribunales para saber quienes serán sus candidatos. Eso los ciudadanos siempre lo premian, igual que premian el trabajo, la constancia y la participación. Madrid merece un cambio, y tanto con Tomás como con Trinidad, ese cambio está hoy más cerca que nunca.
