- Señora, ¿se acostaría usted conmigo por un millón de dólares?
- Por supuesto
- ¿Y por diez dólares?
- ¡Oíga! ¿por quien me toma?
- Eso ya lo hemos dejado claro, ahora estamos negociando el precio.
(Groucho Marx, y eso que no conoció al Molt Honorable)